Se acerca el verano y como todos los años, en esta época, aumenta la incidencia de las infecciones del Conducto Auditivo Externo (CAE), es decir, las otitis externas.

Los principales factores causantes de la otitis externa difusa, también conocida como la otitis del nadador son:

La humedad acumulada en los oídos por los baños.
La sudoración provocada por el calor.
Suele haber una predisposición a padecerlas, influyendo los factores anatómicos, entre otros.

Tipos de otitis
Las otitis se pueden clasificar según su localización o según la causa que provoque la otitis.

Según la localización existen:

Otitis externa circunscrita: el forúnculo afecta normalmente la parte anteroinferior del tercio externo del CAE. El origen es a menudo la infección de un folículo piloso del conducto, provocada por la irritación local por rascado. La bacteria que la ocasiona es casi siempre el Staphylococcus aureus.
Otitis externa difusa: afecta a la totalidad del CAE. Es la típica del verano por los baños diarios. En estas también es habitual encontrar otro agente patógeno como es la Pseudomona aeruginosa.

Según el agente etiológico que las provoca:

Bacterianas
Víricas
Fúngicas (por hongos)

Síntomas de la otitis externa difusa
Dolor (Otalgia)
Supuración (Otorrea): Inicialmente es líquida y se va volviendo más densa y purulenta, con mal olor.
Picor (síntoma con el que se inicia la otitis)
Sensación de taponamiento (Hipoacusia)

Para evitar la otitis externa difusa se recomienda evitar estar demasiado tiempo bajo el agua.

Tratamiento para la otitis externa difusa
El tratamiento de la otitis externa difusa requiere como primera medida una limpieza y aspiración de todas las secreciones, preferentemente con microscopio.

El tratamiento específico variará también según la etapa evolutiva de la otitis:

En una etapa inicial inflamatoria leve, puede ser suficiente la instilación de gotas óticas que contengan antibiótico y antiinflamatorios esteroideos.
En caso de la otitis más avanzada, cuando el conducto auditivo externo está totalmente cerrado por la propia inflamación y si ésta está extendida a las partes blandas preauriculares o parótidas, con adenopatías asociadas, habrá que hacer uso de medicación oral: antibióticos orales y antiinflamatorios no esteroideos o a veces incluso esteroideos (corticoides).
En casos mucho más graves, excepcionales, de las llamadas otitis externas malignas, típicas del paciente diabético e inmunodeprimit, necesitarían de tratamiento endovenoso con ingreso hospitalario.

Consejos para evitar las otitis en verano
Algunas recomendaciones útiles para evitar que aparezca una otitis durante el verano son:

Procurar no estar demasiado tiempo bajo el agua.
Utilizar tapones o sombreros de agua, si se es propenso.
No bañarse en aguas potencialmente contaminadas.
No utilizar bastoncillos ni otros objetos para limpiar o rascar el oído.
Se pueden utilizar gotas de alcohol boricado a saturación (se prepara en las farmacias), para ayudar a evaporar el agua residual del CAE, ya la vez hacer prevención antiséptica.
Las personas propensas a hacer tapones de cerumen deberían hacerse revisar y si es necesario limpiar el CAE antes de las vacaciones de verano, ya que el cerumen favorece la retención de agua y la posibilidad de sufrir una otitis externa.
No aplicar productos que puedan cambiar el pH del CAE y reducir sus mecanismos de defensa.
En caso de molestias o síntomas acudir a la consulta de otorrinolaringología para hacer un diagnóstico preciso y poder iniciar lo antes posible el tratamiento oportuno.