La amigdalitis es la inflamación de una o ambas amígdalas. Existen dos tipos de amigdalitis, y cada una de ellas tiene distintos síntomas, desarrollo y tratamiento:

  • Amigdalitis aguda
  • Amigdalitis crónica

Amigdalitis aguda
Es muy común en niños, incluso hasta la adolescencia. Es una enfermedad autolimitada y de evolución benigna.

La causa de este tipo de amigdalitis viene originada por una amplia variedad de virus y bacterias. En cualquier caso, el tipo bacteriano es el menos habitual: 2 de cada 3 casos son causadas por virus. Los microorganismos más frecuentes que afectan al ser humano en cuanto a amigdalitis son:

  • Streptococcus.
  • Virus de Epstein-Barr (VEB)
  • Virus de la gripe, o Influenza.
  • Virus de Herpes simple.
  • Adenovirus.
  • Enterovirus.
  • Virus parainfluenza.

El dolor intenso en la garganta puede ser un síntoma de amigdalitis crónica.

Amigdalitis crónica
Se produce cuando las amígdalas sufren una infección vírica o bacteriana frecuente, presentando síntomas por un periodo superior a seis meses. Los tejidos de las amígdalas están sensibles a infecciones recurrentes dando lugar a enfermedades relacionadas. La causa es el desarrollo de una infección más severa y suele causar faringitis.

La amigdalitis aguda acostumbra a causar síntomas molestos que facilitan la identificación de la patología:

  • Dolor intenso de garganta
  • Dolor de oídos en casos severos
  • Dificultad para tragar (disfagia)
  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Voz gangosa
  • Adenopatías cervicales con dolor
  • Tos
  • Fatiga
  • Aparición de placas de exudado sobre los tejidos de las amígdalas.

Curiosamente en la amigdalitis crónica no se dan estos síntomas. Las personas que sufren amigdalitis crónica pueden tener las amígdalas y los ganglios linfáticos inflamados sin que les cause dolor o una incomodidad severa. Sí que pueden presentar dificultad al tragar o halitosis. La recurrencia de la amigdalitis aguda y sus síntomas son el hecho más significativo del estado crónico de la enfermedad.